martes, 10 de enero de 2012

Citas

Esta entrada es sobre frases (que no son mías) que pueden gustaros y que, al menos, yo adoro. Espero que os gusten y que además de conocerlas/usarlas os inspiren un sentimiento o algo en lo que pensar. A propósito, intenté hacer variación en las citas pero creo que no lo he conseguido del todo. No juzguéis el libro o fuente, si no lo que dice en sí misma. Seguramente se me hayan pasado unas cuantas, pero he intentado reducirlo (y eso que tampoco he obtenido un gran resultado)…
 
El corazón tiene razones que la razón desconoce. (Blaise Pascal)
 
Alguien dijo una vez que en el momento en que te paras a pensar si quieres a alguien, ya has dejado de quererle para siempre... (Carlos Ruiz Zafón)
 
-¿Sabes qué es lo mejor de los corazones rotos?
-No.
-Que solo pueden romperse una vez, lo demás serán simples rasguños. (Carlos Ruiz Zafón)
 
Se desengaña sola, al igual que, sola, se había engañado. Con un vaso vacío entre las manos y algo más difícil de rellenar dentro. Ella, simple abono de esa planta que a menudo florece sobre la tumba de un amor marchito. Esa rara planta llamada felicidad. (A tres metros sobre el cielo, Federico Moccia)
 
Quien quiere de verdad quiere en silencio, con hechos y nunca con palabras. (Carlos Ruiz Zafón)
 
En el momento en que te paras a pensar si quieres a alguien, ya has dejado de quererle para siempre. (Carlos Ruiz Zafón)
 
Cuando la vida te ofrece un sueño que supera con creces cualquiera de tus expectativas, no es razonable lamentarse de su conclusión. (Crepúsculo, Stephenie Meyer)
 
“Como si nunca hubiera existido". Aquella fue una promesa que él no podía mantener, una promesa que se rompió tan pronto como la hizo. (Luna Nueva, Stephenie Meyer)
 
Yo era como una luna perdida. Una luna cuyo planeta había resultado destruido, igual que en algún guión de una película de cataclismos y catástrofes que, sin embargo, había ignorado las leyes de la gravedad para seguir orbitando alrededor del espacio vacío que había quedado tras el desastre. (Luna Nueva, Stephenie Meyer)
 
El tiempo pasa, incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de las manecillas del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa....Incluso para mí. (Luna Nueva, Stephenie Meyer)
 
Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estomago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacio... El amor concede a los demás el poder para destruirte. (Luna Nueva, Stephenie Meyer)
 
Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones...Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro .No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas, y nada tenía sentido… (Luna Nueva, Stephenie Meyer)
 
En ocasiones, cuando el aire falta, cuando sentimos descomponer nuestros sueños, llegan a nuestras vidas recuerdos de instantes pasados, instantes que nos llenaron de luz, de sonrisas, pero que hoy tristemente nos afligen, nos dejamos invadir de pequeñas nostalgias y nos damos cuenta que en ocasiones dejamos pasar la vida por complicaciones o simplemente por orgullos, olvidamos que lo que nos hace valiosos es que somos diferentes, que lo que nos hace fuertes es que no somos perfectos, que la importancia de la vida no se basa en lo que dure si no en la intensidad con que la vivamos puesto que de esta no nos quedaran los cartones, ni los premios recibidos solo nos quedara lo aprendido, los sentimientos, los instantes que marcaron nuestra existencia, esos pequeños momentos que hicieron de nuestro mundo un sol gigantesco. (Anónima, pero no podía dejar de incluirla aquí…)
 
Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué. Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás loco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que él ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdida. O mejor dicho, estás enamorada, lo que, en realidad, es un poco de lo mismo...  (Tengo ganas de ti, Federico Moccia)
 
Ayn Rand afirmaba que la verdadera libertad empezaba en el individuo, en uno mismo. "Para saber decir yo te amo, primero hay que saber decir yo". Esta frase es la base de lo que Ayn Rand denominaba el "Egoísmo Razonable", la necesidad de pensar de vez en cuando en uno mismo para conseguir el equilibrio personal. La necesidad de hacerte valer para que los demás te valoren, de tener la valentía de mostrar tus sentimientos sin juzgar y sin miedo a ser juzgado, de defender como de verdad es uno por encima de lo que piensen los demás, la necesidad de ser simplemente feliz sin dar explicaciones a nadie, sean cuales sean las consecuencias. (Física o química, Antena 3)
 
Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rayas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd ,éxtasis... Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenio... Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford... Mejor que la cara B de Abbey Road, los solos de Hendrix. Mejor que el pequeño paso de Neil Amstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papa Noel, la fortuna de Bill Gates, los trances del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágeno de los labios de Pamela Anderson, mejor que Woodstock y sus fiestas mas orgásmicas... Mejor que los excesos del Marqués de Sada, Yan Rimbaud, Morrinson y Castaneda... Mejor que la libertad... Mejor que la vida. (Jeux d'enfants, película recomendada)
 
-Si tienes miedo de hacerte daño, aumentas las probabilidades de que eso mismo suceda. Fíjate en los funambulistas, ¿crees que piensan en que tal vez caerán cuando caminan cuidadosamente por la cuerda? No, ellos aceptan ese riesgo y disfrutan del placer que les proporciona desafiar el peligro. Si te pasas la vida procurando no romperte nada, te aburrirás terriblemente… ¡No conozco nada más divertido que la imprudencia! (La mecánica del corazón, un libro que no podría recomendaros más…)
 
A veces es bueno llevar sombrero por si sale una buena ocasión para quitárselo. (Joaquín Sabina, a petición de @MiguelonMiguelo)
 
Hay instantes en que todo parece posible y todo puede cambiar, en que todo está al alcance de la mano, fácil y bonito... Pero de repente llega la duda, el miedo a equivocarse y a no haber entendido bien lo que el corazón siente de verdad. (Perdona pero quiero casarme contigo, Federico Moccia)
 
Cuando nos reímos utilizamos quince músculos de la cara. Aunque no nos demos cuenta quince músculos se mueven a la vez. Cuando gritamos usamos trece músculos, y cuando andamos en bicicleta nueve. Al parecer cuando besamos a alguien es cuando más músculos se mueven: treinta y cuatro músculos. Existen muchas clases de besos. Besos de pasión, besos de amistad, besos que no dicen nada, y otros que lo dicen todo. Quizás por eso un beso signifique tantas cosas, porque después de darlo no es necesario hablar, está dicho todo. (Los hombres de Paco, Antena 3)
 
Por pedir, pido veinticuatro horas a tu lado en las que nos dé tiempo a todo menos a perder el tiempo. Por pedir, pido que me baste ese día para convencerte de querer estar conmigo para el resto de tus días. Por pedir, pido que exista un preciso momento, en el que se te escape un beso cuando menos te lo esperes, y cuando más lo lleve esperando yo. Por pedir, te pido en una tarde lluviosa, dentro de una casa sin gente, sobre un sofá sin cojines (para que sólo puedas abrazarte a mí), enfrente de mi película favorita... Bueno, si quieres enfrente de tu película favorita... bajo una manta que haga de telón tras el que actúen nuestras manos; marionetas manejadas por los verdaderos sentimientos. Me pido entonces tus dedos acariciando mi brazo, y mis cosquillas jugando al escondite con ellos. Por pedir, pido dar un paseo al mismo paso, frenarnos en seco de repente, y mojarnos los labios sin que nos vea la gente. . Pido, mientras caminamos por cualquier calle, llevarte y traerte al contarte cualquier estupidez, agarrando con mi mano tu brazo, y tu risa fuese la mejor de mis melodías, y que en un intento por no dejarme ir, me hagas perder todo menos la sonrisa. Por pedir, te pido a ti, para siempre. (Desconozco su autor, pero circula mucho por internet y me encanta)
 
El amor es sufrido y considerado, nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o engreído, nunca es grosero o egoísta, nunca se ofende ni es resentido. El amor no haya placer en los pecados de los demás y se deleita en la verdad. Siempre está dispuesto a excusar, confiar, esperar y soportar todo lo que venga. (Un paseo para recordar, muy recomendada)
 
Miedo a amar. ¿Qué puede haber más hermoso? ¿Qué riesgo mayor vale la pena correr? Con lo bonito que es entregarse a la otra persona, confiar en ella y no pensar en nada más que en verla sonreír. El amor más hermoso es un cálculo equivocado, una excepción que confirma la regla, aquello para lo que siempre habías utilizado la palabra "nunca". Qué tengo que ver yo con tu pasado, yo soy una variable enloquecida de tu vida. Pero no voy a convencerte de ello. El amor no es sabiduría, es locura... (Perdona si te llamo amor, Federico Moccia)
 
No soy nadie especial. Solo soy un hombre corriente con pensamientos corrientes. He llevado una vida corriente. No me han hecho ningún monumento y mi nombre pronto quedara en el olvido. Pero según como se mire he tenido mucho éxito como muchas otras personas en la vida. He amado a otra persona con todo mi corazón y eso para mí siempre ha sido suficiente. (Diario de Noah)
 
Sería muy simpático que existiera Dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprendente el que todo esto sea exactamente lo que nosotros nos sentimos obligados a desear que exista. (Sigmund Freud)

martes, 3 de enero de 2012

Skyscraper


Hasta al momento más oscuro de todos se le puede encontrar una pequeña luz, algo que nos haga de trampolín para volver a la vida. Lo importante es no darse nunca por vencido y seguir adelante, porque jamás es demasiado tarde. Hay muchas cosas que se pueden perder, es cierto, pero jamás debemos perdernos a nosotros mismos. Y es en los peores momentos cuando aparecen los mejores salvavidas, que en ocasiones precisamente eso… Te salvan de esa vida, regalándote una nueva. Una mucho mejor que la anterior, una que ni siquiera puede compararse. Y en ocasiones excepcionales ese salvavidas puede enamorarte, impulsarte hasta lo alto de un rascacielo y hacerte volar de nuevo. ¿Qué quién soy yo? Digamos que yo encontré mi trampolín. Él me hizo volar hasta la cima de aquel rascacielo, me ayudó a recuperar mis alas… Y os aseguro que sobrevolar la felicidad no es nada comparado a aterrizar en ella.


jueves, 29 de diciembre de 2011

Perfection doesn't exist


Desde que nacemos buscamos la perfección. La buscamos porque creemos que nos llevará a la felicidad eterna, pero no sabemos hasta qué punto nos equivocamos. La felicidad no es para siempre, y por supuesto, nadie puede ser feliz cada segundo de su vida. Es totalmente imposible. La felicidad es un rayo de luz que llega de repente a nuestras vidas y que cada uno aprovecha y ve como quiere. Simplemente debemos utilizarles. Debemos reflejar ese destello de luz y no hacerle sombra. Debemos sonreírle para que continúe brillando. Por esto mismo no podemos llegar a este momento con la perfección. ¿Por qué? Porque si todo fuera perfecto jamás habría un destello de luz que sobresaliera sobre los demás. Todo sería igual, aburrido, monótono, oscuro. No pretendáis jamás fingir una sonrisa para que las cosas salgan mejor, porque os aseguro que eso no ocurrirá. Solamente debéis pensar que todo pasa. Todo. Aunque en algunos momentos creamos que no hay salida, que estamos perdidos, que para nosotros no hay opción... Y sí, siempre hay salida. Por muchos días que haya en los que domine la tormenta siempre saldrá el sol.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

We are just past tense



Me miras. Sonrío, sonríes. Mi corazón cambia el ritmo de sus pulsaciones; se vuelven irregulares, frenéticas. Nos miramos, veo toda una historia en tus ojos. Vislumbro recuerdos, frases, largos días sentados en un parque, manos entrelazadas, lágrimas apartadas, interminables caricias… Pero hay algo que nuestros ojos muestran, algo que ambos tienen en común: El deseo. Siempre tuvimos ese sentimiento muy patente, casi palpable.
Segura estoy de que ambos recordamos aquellas tardes de verano, aquellos besos húmedos sellados por nuestros labios. Sé que te acuerdas de mis palabras, al igual que yo de las tuyas. “Algún día, no sé exactamente cuándo ni dónde, volveré a buscarte y te besaré. Lo prometo.” Jamás lo olvidaré, no podría. ¿Cómo olvidar tus promesas cumplidas? Una vez me dijiste “nunca dejes de creer”. Ahora yo puedo decirte que jamás dejé de creer en ti. Pestañeo, me guiñas un ojo. Muerdes la comisura de tus labios, me sonrojo. Alzas una mano, yo recuerdo tus besos. Me doy la vuelta y camino, esta vez hacia mi futuro. Hacia mi camino.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Decisiones reprochables

Presioné el botón verde que se encontraba en el lateral de las puertas y éstas se abrieron, permitiéndome el paso. Como normalmente acostumbraba a hacer, me senté en uno de los sitios libres al lado de la ventana. Siempre me ha gustado viajar observando el paisaje. De esta forma me siento más libre, menos encerrada. Saqué un libro, no recuerdo cuál era exactamente, pero partiendo de mi predecible gusto literario podría asegurar que sería algo romántico o quizás poético. Alternaba la lectura con la contemplación del precioso crepúsculo que se me presentaba ante los ojos, nada fuera de lo común. En realidad todo en aquel viaje era bastante común, incluso rutinario, pero algo cambió el curso de las acciones de pronto.
Dos estaciones después de la mía, una pareja entró en el vagón y se sentó en los asientos contiguos. Francamente, sin que ellos articulasen palabra, me llamaron la atención. Él era muy apuesto, atlético y con una gran sonrisa de oreja a oreja. Mientras que ella… Apagada. Esa palabra la define bastante bien. Pálida, mirada perdida, grandes ojeras alojadas bajo sus ojos… Me preocupó incluso su estado de salud. Tenía miedo de que en cualquier momento alguien tosiese y ella se contagiase al instante o saliese volando… Muy frágil.
Intenté concentrarme de nuevo en mi lectura y conseguí sumergirme en ella durante un buen rato hasta que el móvil de la chica sonó. Por el tipo de tono, deduje que sería un mensaje e intenté concentrarme de nuevo en la lectura. Me fue imposible. La mujer leyó el mensaje apresuradamente y, cuando se dispuso a guardar el móvil, el chico se lo arrebató de las manos. Se tomó un minuto para leer el contenido y a continuación la propinó un tortazo.
Me quedé helada. Todo el vagón se quedó helado, congelado, suspendido en el tiempo. Miré fijamente a la chica; como sus ojos se llenaban de lágrimas y su mano derecha rozaba su mejilla mientras que la izquierda se mantenía en guardia. El hombre maldecía una y otra vez, la dedicaba palabras que supongo mi cerebro ha querido olvidar y realmente se lo agradezco… Y, de pronto, me miró.
-¿Tú qué? ¿Quieres otra? Malditas zorras.
Mi corazón empezó a latir a toda velocidad, creo que todo el vagón podía oír sus latidos desbocados. Yo no era una persona valiente. Era una de esas personas que se escudan tras su inteligencia y sus palabras bien cohesionadas. Pero esta no era una de esas ocasiones. Aquí hacían falta agallas, algo de lo cual yo carecía. No sé cómo, ni de qué forma, pero ese día las encontré.
-No tienes derecho a hablarme así. Ni a mí ni a ella.
Se tomó un momento para contestar.
-¿Y desde cuando las zorras tenéis “derechos”?
Alzó su mano frente a mí, amenazándome. Ella intentó murmurar algo, supongo que para defenderme, y él se volvió para ensañarse de nuevo con ella. Permanecí allí, clavada en el suelo, viendo como aquella mujer sufría un golpe tras otro. Barajé las dos posibilidades que se presentaban en mi cabeza. Ayudarla o huir, estaba a punto de llegar a mi parada. La miré. Vi el terror en sus ojos. La pena, la infelicidad. Vi el final del crepúsculo reflejado en sus ojos y presioné el botón verde.



miércoles, 7 de diciembre de 2011

Endless

Siento su aliento. Su dulce respiración, tan relajada, tan pausada… Siento el latido de su corazón. Late lento, muy lento. Cuando me doy cuenta, nuestras respiraciones suenan al unísono. Parece como si solo hubiera un corazón, uno de los dos, que se encarga de funcionar por y para ambos. No quiero abrir los ojos, tengo miedo. Anoche fue la mejor de mi vida. No quiero despegar mis pestañas y descubrir que todo ha sido un sueño, uno fantástico. No quiero abrir los ojos y descubrir que él no está a mi lado, que no estoy apoyada en su pecho, que lo que oigo latir no es su corazón… La luz del amanecer irrumpe en la habitación y una leve ráfaga de aire entra por la ventana. Se mueve, en sueños y apoya su nariz en la mía. Su aliento golpea mi cara. Huele a menta y a nicotina. Su olor es adictivo.
Reúno fuerzas y abro los ojos. La claridad me fuerza a abrirlos lentamente y comienzo viendo sus labios, sus pecas, sus pestañas… Está ahí, a mi lado. No ha sido un sueño. Por un momento siento sus caricias. Sus manos rozando mi cuerpo, sus labios susurrando infinidad de te quieros. “Te amo” susurro contra su pecho. No puedo evitarlo. Y, de pronto, sus labios se curvan esbozando una sonrisa. Estaba despierto. Le odio. Abre los ojos y me mira. Color miel, quizás uno un poco más oscuro que el otro. Me veo reflejada en ellos y me siento pequeña, insignificante a su lado. Sonríe de nuevo. “¿Sabes? -me dice- Había pensado en decirte buenos días, princesa. Pero, lo he pensado mejor y no te lo diré”. Le miro, extrañada. Sonríe de nuevo. Una sonrisa amplia, un poco traviesa. “Quiero pasar todas las noches que me resten de vida contigo-dice, mirándome fijamente-Y ahora sí. Buenos días. Quiero despertarte con un beso, princesa”. Se acerca sin que me dé tiempo a responderle y me besa.”Y así será, para siempre”.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Breaking down


Mi corazón va siendo ocupado temporalmente por diferentes personas. Algunas se alojan allí para siempre, mientras que otras están tan solo de paso y muchas veces dejan rasguños que solo el tiempo sabe curar. Por él ha pasado mucha, mucha gente. A muchos de ellos les conservo en la habitación de “para siempre”. Allí esta mi familia y mis amigos, aquellos a los que siempre querré y que pase lo que pase conservarán su habitación, pase lo que pase. Tengo otra habitación, una muy especial. Una en la que se encuentra él, la persona a la que quiero. Ahora es mi motor, mi gasolina, y mi corazón se apoya en ella para latir día a día. Pero esta habitación no es lo que parece. Tiene fugas, entradas secretas, pasadizos que solo conozco yo y que conducen a habitaciones separadas, aisladas, destruidas… Habitaciones en las que guardo mis desilusiones, mis lágrimas, mis inseguridades, mis amores imposibles, todos los “no” que he recibido y todas las despedidas dolorosas de gente a la que he querido en mi vida. He de admitir que no hay demasiadas habitaciones como ésta y por suerte consigo mantenerlas aisladas de mi habitación especial... Pero desde hace poco tiempo tengo un problema. Ha habido una fuga en una habitación y ha ocurrido algo que me ha desconcertado por completo. La luz de mi habitación especial se ha filtrado y ha pasado a iluminar otra estancia. Ahora tengo una nueva habitación en cierto modo especial para mí. La habitación de los recuerdos. Creí haberla aislado de mi vida, pensé que era un capítulo que jamás volvería a repetirse... Pero me equivocaba. Esa habitación también es importante para mí y también forma parte de mi vida. Ahora mismo no se me ocurre la manera de aislarla de nuevo, aunque a veces creo que la razón es que no quiero volver a apartarla de mi vida.
Sé que está ahí. Puede que me duela recordarla, puede que me sienta mal por creer lo que creo y puede que necesite mi habitación especial para sobrevivir, pero necesito creer que mi habitación de los recuerdos no me ha olvidado...